LA VERDAD SOBRE LAS ALMAS GEMELAS
Segunda parte
Por el Prof. Jorge Raúl OLGUÍN.
(Con la colaboración
del Prof. Horacio Velmont)
Los
conceptos que transmiten los Maestros es desmitificar todos los mitos creados
por el hombre en su ignorancia. Con respecto a las almas gemelas hay una tremenda tergiversación
de la verdad real. Popularmente se cree que cada ser humano es una mitad en
busca de la otra mitad, masculina y femenina, y que después de muchas
vicisitudes, ambas partes se encontrarán y vivirán por siempre felices.
Lamentablemente, eso no es más que un cuento de hadas. Se debe tener en cuenta que
en los planos espirituales, nuestro verdadero hogar, no existe el sexo. El sexo,
entendiendo por esto la relación íntima entre un hombre y una mujer, solamente
pertenece al plano físico y en el plano físico queda.
Platón, ese filósofo tan importante y que tantas enseñanzas dejara, cometió
un solo error... que marcó a las generaciones futuras con un concepto
equivocado. En su obra "El Banquete", Aristófanes habla de tres sexos:
masculino, femenino y andrógino. Este último sexo estaba compuesto por seres
dobles, antecesores de los hombres actuales que, como eran fuertes e inteligentes, lograban que los dioses se
sintieran amenazados. Entonces Zeus montó en cólera y decidió dividirlos. A
partir de ese momento, las mitades separadas andan en búsqueda de su mitad
complementaria. De esa metáfora de Aristófanes contada por Platón, que permaneció en la memoria histórica
de la raza humana, sacamos la errónea conclusión que somos seres incompletos y el deseo amoroso consistiría
en la búsqueda de la otra mitad. Con esa teoría se acrecentó aún más el Ego
protagonista, ese Yo que vive necesitando, ese Yo que no está completo si no
interactúa con el Yo de la otra persona. Creernos la mitad de otra alma es un
rol como el de sentirnos víctimas de alguna circunstancia.
Deben saber que en los planos espirituales no hay roles, pues no hay una
personalidad definida. Cada espíritu es igual al otro... solo los
diferencia su mayor o menor afán de Servicio.
Hombre, mujer, abuelos, padres, tíos, hermanos, amigos, son solamente roles tan
efímeros como los papeles de los actores en el cine o en las obras de teatro,
que terminan definitivamente cuando baja el telón. ¿Cuál sería el sentido de
buscar y encontrar un alma gemela, en el caso de que la hubiera, supuestamente
del sexo contrario al que es uno, si en definitiva, todo duraría un pestañeo?
La verdad es que las almas gemelas son espíritus que vibran en la misma
resonancia, no teniendo nada que ver con hombre-mujer. Y no necesariamente son
dos: Pueden ser tres, diez o mil. Por ejemplo: Jesús, Juan Zebedeo y
Krishnamurti son espíritus afines (almas gemelas) y obviamente son más de dos.
Además, los tres aparecieron en el plano físico como hombres. Contribuyó
mucho al error el libro de Linda Goodman, titulado: "Los signos del zodíaco
y el amor", donde dice, por ejemplo, que María Magdalena era el alma
gemela de Jesús, lo cual no es más que una fantasía, porque tergiversa la
verdad, relacionando a las almas gemelas con la pareja humana y además reduciéndola
solamente a dos.
Aristófanes fue mal interpretado, pues él habla del mito del hombre esférico,
dividido en dos mitades y que aspira a recibir su integridad. Significa que sus
"yoes" están dispersos y busca integrarlos, para que el ego no cumpla
su tirano rol, que supedita al ser humano a sus circunstancias.
Aristófanes da a entender que si los hombres viven sin piedad, corren el riesgo
de "ser cortados en dos" por el apego.
El Amor es la unión de los semejantes, es la conexión de seres que vibran en
la misma sintonía. Por ello, el amor personal de hombre a mujer es inferior
desde ese punto de vista al Amor impersonal de un ser humano hacia otro ser
humano. Y un espíritu que no ama de esa manera no tiene piedad... es un
espíritu partido en dos.
¿Se dan cuenta que no tiene nada que ver con una mitad masculina y otra
femenina?
Complemento la explicación de las almas gemelas. En música, vibrar en
resonancia, significa estar acorde en la escala tonal. O sea, si pulsan la
cuerda de una guitarra y hay otra guitarra que está afinada en la misma
sintonía, su cuerda también vibrará al estar en resonancia con la del primer
instrumento.
Los espíritus son similares a trazos de luz, que vibran de forma sutil o densa,
de acuerdo a su comportamiento. Cuando un espíritu vibra en forma similar a
otro, se puede decir que están en resonancia. Su sintonía es similar. Esa es
la verdadera explicación de las almas gemelas.
Pero sería demasiado pobre el mundo espiritual si solo otro ser tuviera nuestra
misma vibración. Se sabe que es ilimitado el número de espíritus que tienen
la misma sintonía. De esa manera, al estar encarnados, la posibilidad de
conocer un alma afín es muchísimo mayor.
El dilema es que mientras exista el ego no hay garantía de nada, pues éste nos
hace actuar como protagonistas en una Obra, volviéndonos susceptibles, incapaces
de escuchar al otro y envolviéndonos en nuestros propios dramas. De esa manera,
nuestra vibración cambia y ya no somos compatibles con quien, hasta ese
momento, era un alma afín.